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Por: alejandrosalmónaguilera
El término “estado fallido” les repatea a todos los gobiernos establecidos del país: desde el presidente de la República hasta el alcalde de Metlatónoc, Guerrero, el municipio más pobre del país, pasando por los gobernadores y secretarios de estado, quienes se desgañitan en respuestas fáciles de decir pero cada vez más difíciles de probar.
“Las instituciones están firmes”, dicen; “el crimen organizado no ha ganado la batalla, ni la va ganando”, han afirmado; “el territorio nacional está bajo el completo control del Estado Mexicano”, ahá.
Los sucesos ocurridos en la semana recién concluida nos hablan de un Estado Mexicano que cada vez pierde más control ya no sobre amplias franjas montañosas o sobre regiones desérticas de escasísima densidad poblacional, no.
Ahora pierde control sobre importantes manchas urbanas; y ya no sólo de las barriadas periféricas o de los suburbios semirurales, sino de las principales arterias donde, se supone, existe una intensa vigilancia de los tres órdenes de gobierno.
Lo ocurrido en el estado de Chihuahua no puede más que ponernos en duda quién realmente manda en esta azolada entidad.
Primero, un acto terrorista en una de las avenidas más congestionados de Juárez: la avenida 16 de Septiembre. Y lo hicieron a plena luz del día, en las narices de 8 mil efectivos policíacos.
Desde el 9 de abril pasado, Juárez cuenta con la vigilancia y patrullaje de cinco agentes de la Policía Federal; de 200 policías estatales, 2 mil 800 policías municipales, para un total de 8 mil efectivos, según el enviado del presidente, Abelardo Escobar, secretario de la Reforma Agraria.
En Chihuahua, se crearon tres dichosos “corredores seguros”, que de seguros no tienen nada: el sábado pasado, un grupo fuertemente armado llegó hasta un concurrido restaurante ubicado en el Boulevard Ortiz Mena y se llevó a la fuerza al hijo del dueño. El domingo, un hombre fue acribillado frente a su familia y frente a miles de automovilistas que pasaban por el crucero entre Avenida Los Nogales y Tecnológico. Las dos escenas del crimen son “Corredores seguros”.
“Son 8,000 elementos que están combatiendo el crimen organizado, secuestros, atentados, pero es un trabajo que no va a dar resultados en el corto plazo…”, dijo Abelardo Escobar, en entrevista. ¿Cuánto tiempo se necesita para que un destacamento de 8 mil policías detecte a un convoy de hombres armados transitando por las avenidas más congestionadas de la ciudad?
PD: ¿Y dónde está el gobernador? ¿Alguien podría avisarle que en su estado ocurrió un atentado terrorista? ¿Podría, entre tanto, poner a un vocero que no ofenda la inteligencia de los chihuahuenses, como Sergio Granados, quien pretende hacernos creer que el choche-bomba del 15 de mayo es pecata minuta?
Y hablando más o menos de lo mismo ¿podría el gobernó estatal, al menos, emitir una condena pública de los hechos y, ya entrados en gastos, de la masacre en el albergue “Fe y vida”, ocurrido hace ya más de un mes, y que no ha merecido ni un boletín lleno de lugares comunes o un pésame a las familias?
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