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Por:alejandrosalmónaguilera
El dirigente estatal del PAN, Cruz Pérez Cuéllar, cometió una indiscreción periodística con la cual reveló el verdadero propósito del supuesto “nuevo plan” para ciudad Juárez que anunciara el presidente de la República.
Fue el propio líder panista, y no la oficina de la Presidencia, mucho menos el Gobierno del Estado, quien informó de la próxima visita del “Presidente del Empleo” a Juárez.
La pregunta obligada es por qué el dato de la gira presidencial lo sabe antes que nadie el dirigente del partido del presidente. Si Ernesto Zedillo le hubiera hecho eso a Francisco Barrio, el panismo en pleno se hubiera desgañitado, clamando por el federalismo y la autonomía de los gobiernos locales.
Pero como el panismo tiene un estuche lleno de “morales” para usarlas según la ocasión, el que el presidente de la República use al dirigente de su partido en la región para anunciar obras y programas para Juárez, no tiene nada de malo.
¡Ah! que a un rupestre presidente municipal de Guadalupe y Calvo no se le ocurra publicar un cuarto de plana de felicitación al precandidato del PRI, porque entonces sí se pide la cárcel; que a un atolondrado secretario del modestísimo ayuntamiento de Guachochi no se le ocurra enviar un fax priísta, porque lo mandan ocho meses a la cárcel.
El presidente Calderón viene a Chihuahua a aplicar la “Teoría del Shock”, tal como lo ha intentado en zonas devastadas por fenómenos naturales, o afectadas por la pobreza que han ocasionado las dos décadas de neoliberalismo: dejar que las cosas empeoren para llegar al final con soluciones, pero también a poner condiciones.
Calderón viene a Juárez a anunciar millones y millones en inversiones, pero lo mismo hizo en septiembre del 2008, cuando también anunció obras por 300 mil millones de pesos, de las cuales no se ha colocado ni un ladrillo.
La preocupación del presidente y del Gobierno Federal de origen panista no es la violencia, porque han convivido con ella durante los cuatro años de gobierno calderonista; tampoco es la suerte de los juarenses, porque a lo largo de es tiempo han demostrado que poco les importa.
La preocupación auténtica del presiente y su equipo es lo mal posicionado que está su partido y sus precandidatos en Juárez y en todo Chihuahua.
En este contexto, el PAN tiene dos problemas: que esas soluciones del presidente nunca llegaron: los damnificados por los huracanes siguen esperando la ayuda; los familiares de las víctimas de la violencia tampoco han visto la justicia que prometieron soldados y efectivos federales enviados a Juárez hace casi dos años.
El otro que, pese a todo el dineral invertido en comunicación, la figura del presidente Calderón y la de su gobierno tampoco están muy bien posicionados.
Foto archivo: El presidente Felipe Calderón en la inauguración del Estadio Corona
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